El atardecer cÃtrico Mientras te ponÃas los guantes, miraste hacia el desfiladero del norte. Después miraste hacia abajo, hacia la tierra rojiza, y luego hacia el cielo en el atardecer cÃtrico. El horizonte era amplio, el aire frÃo y la situación incómoda. Al final me miraste a mà y reconocà en tus ojos la sombra de la duda. Supuse que si no fuera por la existencia del precipicio saldrÃas corriendo y no te volverÃa a ver. |  | Mercè Castelló Ilustración "El Gran Cañón" para el libro La senda de los cactus |
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